
Tenía rato sin escribir algo en mi blog y es que razones no faltaban: ahora vivo en está nórdica nación llamada Canadá, en una ciudad muy moderna llamada Montréal, en una provincia teñida al viejo continente llamada Québec, donde el francés es el idioma de cada día y el clima cambia en un abrir y cerrar de ojos.
Escribo este artículo con la intensión de plasmar las primeras impresiones de un venezolano que se muda de país con su esposa e hijo. Hoy son un poco más de 2 semanas viviendo en este nuevo hogar, pero ya creo que puedo contarles algunas cosas que voy descubriendo sobre esta curiosa civilización.
Iré plasmando algunas de ellas SIN NINGÚN ORDEN DE RELEVANCIA. Sólo las que llegan a mi mente. Trataré de plasmarlas como “hechos” directos, sin mayor decoro.
Las propinas, los precios y el impuesto. Cada vez que ves un precio de un producto, en la vitrina, en el periódico, en las tiendas, etc. más vale que saques bien la cuenta. Acá NINGÚN precio incluye el impuesto (tax) y de paso son 2 impuestos: uno federal y otro provincial el porcentaje estimado a sumar es de unos 15%. Respecto a las propinas, es casi obligatorio dejar propina si alguien te ha “servido” (una comida por ejemplo), y la propina es fácil de calcular ya que es 15% (lo mismo que el impuesto), lo que quiere decir que al final terminas pagando casi 30% más que el precio que habías leído en el menú. Claro, no es que vayas preso si no das propina, pero te mirarán feo… (ya me pasó). Hay cosas que están libres de impuesto, y la comida (la del mercado) es una de ellas.
El transporte. Puedo decir que es eficiente. No es que sea 100% puntual (de hecho he notado muchos retrasos últimamente), y tampoco es que sea 100% libre de suciedad… pero puedo garantizar con total responsabilidad que es 1000 veces mejor que el METRO DE CARACAS. Acá los buses, corresponden a una empresa del estado (stm), y sólo se detiene en las paradas autorizadas, su recorrido es planificado y sincronizado, una obra de arte que para nada tiene que ver con mi querida Venezuela donde los chóferes de bus califican dentro de una sub-especie humanoide.
Diversidad. Asiáticos, gringos, negros, indios, latinos, etc…. acá hay de todo. Puedes cruzarte con una mujer vestida de burka, un africano que reconoces sólo por el blanco de sus ojos, una gringa en microshort, un mexicano leyendo periódico… etc. Y cada quien hablando en su propio idioma (te sorprende ver que cada cierto tiempo te topas con alguien que habla español)
Absorción. Algo extraño y que notas con el paso de los días al darte cuenta que no es coincidencia: casi un 80% de la población llevan sus oídos tapados, con auriculares de distintos tamaños y colores, cada quien oyendo su propia música con sus celulares, ipod, mp3 player o lo que sea… empiezas a notar que las personas viven aisladas en sus propios mundos, evitando crear relaciones con otros.
Amabilidad al servicio. Es algo que hay que resaltar, la amabilidad de las personas que atienden al público, sin importar sin es empresa privada o pública. Acá te reciben con una sonrisa y el trato es siempre amable, en especial para los recién llegados. Algunos incluso se toman un tiempo en pedirte a ti que le digas como se dice ciertas cosas en español. Son situaciones agradables.
Respeto a las leyes. No hay duda, acá las cosas funcionan. Los semáforos se respetan, los peatones siempre tienen preferencias, los ciclistas tienen sus carriles, etc.
Madera. Casas de madera, edificios de madera, locales de madera…. acá todo es madera. Aunque por fuera le coloquen ladrillos de adornos y luce como si fuese una estructura sólida… en realidad por dentro todo es madera… por algo acá hay bomberos cada 6 cuadras y cientos de compañías quieren venderte seguros de vida y protección de bienes contra incendios !
Clima. No me ha tocado aun mi primer invierno, y lo que he vivido hasta ahora ha sido primavera. Pero puedo decir que entre estas 2 semanas he ha tocado desde botar humo (vapor) por la boca hasta sudar como si estuviese en Venezuela en una tarde soleada…. el clima cambia mucho, y así como puede amanecer con un bello sol, a las pocas horas puedes tener una tormenta encima.
El Sol. Aun me cuesta aceptarlo… acá pueden ser las 10 de la noche, y aun puedes ver al sol ponerse en el ocaso ! es una sensación muy rara, sin duda.
Regionalismo. Québec es como el Zulia… se sienten como una nación aparte y existen intensiones de separarse políticamente del resto de Canadá. Yo no tengo ninguna opinión al respecto, sencillamente les respeto su parecer.
Mujeres al poder. No soy machista, pero no puedo evitar notar con gracia (ya que en Venezuela eso no se ve) a mujeres, jóvenes y hasta muy lindas vestidas con ropas de albañil, llenas de pintura, cemento y polvo, con casco y botas de seguridad, herramientas en la cintura, trabajando en la construcción… como cualquier otro albañil. Los derechos de igualdad acá se respetan y SE APLICAN.
Agua, ad infinitum. Canadá posee una de las reservas de agua dulces más grandes del planeta hasta el punto en que el agua aquí es GRATIS. No con ello quiero decir que perderemos los instintos ecológicos y empezaremos a desperdiciar el agua, pero es gratis y en mi país no lo es.
Ciclismo por doquier. Montréal es una ciudad donde se usa mucho las bicicletas, hay mucha gente que va a sus oficinas usando bicicletas y los fines de semana las calles se llenan de ciclistas. Es un medio de transporte muy común.
Cruzar a la izquierda. De las cosas extrañas que he visto cuando se conduce un vehículo en Montréal, es que para cruzar a la izquierda no tienes un semáforo que te ayude!, no existe esa famosa flechita verde en los semáforos… lo que tienes que hacer es poner tu luz de cruce y esperar a tener oportunidad de poder cruzar, si el semáforo vuelve a rojo tendrás que esperar a el otro ciclo, y así hasta que logres cruzar. Ahh y respecto a las luces del semáforo: ni se te ocurra pasarte una luz roja o quedar atrapado después de cruzar el semáforo este se ponga rojo de nuevo… la multa es enorme. Los ciclistas también tienen una serie de normas a cumplir o les sale multa también.
Horario del colegio. Acá hay un sólo horario (en Venezuela tenemos 2 turnos), de modo que por ello la ciudad se ve siempre “vacía de niños” y es que todos están en sus respectivas escuelas.
Energía. Cocinar con gas o combustibles es un lujo costoso, por ello siempre se opta por usar electricidad, la cual resulta más económica. Incluso tener un vehículo eléctrico o híbrido es una buena idea.
Bueno, eso es lo que ha llegado a mi mente en este momento de redacción. No con ello quiero decir que todo sea espléndidamente bueno, hay sus cosas malas también… nada es perfecto, de hecho Montréal es una ciudad complicada en comparación con otras hermosas ciudades del resto de Canadá.
Sólo quiero disparar esta frase que tenía días queriendo publicarla, y va dedicada a todos los latinos que desesperadamente ven a los Estados Unidos como su única salvación. “Hay un norte más arriba de New York“.
Ah! y no dejen de visitar el blog de mi esposa, donde se narra con mayor precisión todo lo que ha sido este proceso migratorio para nosotros.
Hasta otra ocasión !